Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): Cuba atraviesa una crisis energética que amenaza con paralizar completamente la isla.
La producción nacional apenas cubre el 40 % del petróleo que consume el país. El resto dependía de Venezuela y México, pero el endurecimiento de las sanciones estadounidenses ha cortado esos suministros, dejando las reservas en mínimos históricos.
Los apagones duran entre 20 y 22 horas diarias en muchas provincias, especialmente en Santiago de Cuba. Los aeropuertos de La Habana y Varadero se quedaron sin Jet A1, lo que obliga a las aerolíneas internacionales a repostar en otros países. Numerosos hoteles turísticos han cerrado o funcionan a media capacidad por falta de electricidad y transporte.
El transporte público prácticamente desapareció, obligando a la población a caminar largos trayectos. En La Habana se acumulan montañas de basura por la imposibilidad de recolectarlas. Las panaderías estatales están paradas y conseguir pan implica colas de hasta seis horas.
La inflación disparada ha elevado el precio de alimentos básicos: un cartón de huevos en el mercado informal cuesta casi el salario mínimo mensual. Por primera vez, el Gobierno permitió a las mipymes importar combustible propio para no quebrar del todo.
Aunque han llegado barcos con ayuda humanitaria desde México, las autoridades cubanas denuncian que Estados Unidos presiona a terceros países para impedir cualquier apoyo energético. El canciller cubano calificó la situación como una “catástrofe humanitaria” provocada deliberadamente por Washington.
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